Noche de sábado invernal; daikiri de durazno en mano y una figura espectacular de fondo. Está parada en la barra mirando a la nada pero siente como los ojos de más de uno están clavados en ella. Salió a matar, aunque no le interesa irse con nadie, sólo quiere sentirse deseada y por un rato convertirse en la fantasía de cuanto hombre se cruce. Se apoya muy sensualmente en la barra mientras con un dedo juega con su copa.
Entonces él entra al bar y la ve. Tarda dos segundos en comérsela con los ojos. Está vestida de forma provocativa pero dejando mucho a la imaginación. Insinúa, no muestra, y eso hace que le interese. Se acerca seguro de si mismo y le habla.
–Hola -Nada de frases hechas, nada de chamuyos baratos..él la ataca por otro lado.
Ella lo mira, lo inspecciona, toma un sorbo de su daikiri y muy superficialmente le responde –Hola.
–Demian. Un gusto en conocerte, vos sos…?
–Soy –hace una pausa, lo mira desafiante –alguien a quien no le interesa hablar con vos, así que si te vas y me dejas sola, me harías un favor. Un gran favor.
–No –responde él más confiado que antes –si me voy..va a venir otro y vas a tener que pasarte toda la noche echando gente. Y por como te vestiste..algo me dice que estar tranquila no es exactamente lo que buscas.
–No me digas lo que busco. Quiero tomarme un daikiri sin que nadie me joda y volverme a casa, sola. –Se da media vuelta y empieza a irse. Demian la toma del brazo haciéndola girar quedando frente a él.
–Dejame comprarte el próximo trago por lo menos. –Ella sabe que él no va a dejarla ir, así que cede para que más tarde la deje en paz.
Una vez que terminó el daikiri que estaba tomando, él compró uno para cada uno e inevitablemente empezaron a hablar. Después de una media hora, ella se da cuenta que hablar con él no es tan malo, hasta le cae bien. Tienen más en común de lo que podría llegar a imaginarse y sin darse cuenta empieza a interesarse en él. Las horas pasan, los tragos también y ella sólo puede pensar en las ganas que tiene de llevárselo a su casa. No quiere que la noche termine; no quiere dejar de hablar con él.
Ya era tarde y él le dice que tiene que irse.
–Si querés podemos seguir la charla otro día –le dice ella tratando de ocultar su interés pero seducirlo con la voz al mismo tiempo.
–Vos querías una noche tranquila y te la di. –le da un beso y la mira a los ojos –Cuidate linda.
Ella no puede creer que no sólo le haya rechazado la invitación sino que también la haya dejado sola. No puede creer que tuvo a un hombre así tan cerca y no haya podido manipularlo a su antojo. Se acerca a la barra una vez más, se pide otro daikiri, hace fondo blanco y reacciona que tomó mucho más de lo que debería. Sale del bar mareada y lo ve. No sabe si creerle a sus ojos o culpar a su estado de ebriedad, pero ahí está, Demian está parado esperándola. Como puede se acerca a él y sin siquiera darle tiempo a reaccionar lo besa. Él la abraza por la cintura y le responde el beso. –Vamos –le susurra Demian al oído.
(Mañana, a lo sumo pasado, subo la otra parte
)