Sí, hoy vine simplemente a quejarme; pero no por deporte, sino porque realmente creo que tengo razón.
Para quejarse, primero hay que tener sobre qué hacerlo, identifiquemos mi razón de enojo: la universidad. ¿Cualquier universidad? No, por supuesto que no, la maldita universidad a la que voy.
Mi odisea (que no es tan copada como la Symphony, obviamente) empezó el miércoles y voy a asumir mi pequeña parte de culpa en todo lo que pasó. Dicho día quise (y lo hice) rendir dos finales, uno a las 5 y el otro a las 6. Me confié…demasiado. Inhumanamente terminé un examen de traducción en unos 40 minutos y me tomé 10 para corregir y editar, cosa de a las 6 poder llegar a la mesa de Gramática Inglesa II. Llegué a la mesa, rendí y menos de tres horas después de haber llegado, me fui de la universidad.
El viernes me junté con mi libreta, y después de perseguir un poco a la profesora de gramática, logré tener la libreta (para presentar en la mesa que había ido a rendir) con ambas materias firmadas.
Pequeño momento aclarativo:
Cagada Nº1 (my bad): haberme tirado a dos finales sin poder tomarme el tiempo que necesitaba para darlos.
Cagada Nº2 (not my bad): tener que practicamente perseguir a una profesora para que se tome dos (sí, dos) minutos para escribir cuatro pelotudeces en una libreta y la firme.
Cagada Nº3 (kind of my bad): enterarme que desaprobé un final minutos antes de rendir otro.
Sigamos. Viernes a la tarde, me presento en la mesa, rindo y me voy. Esta vez con mi libreta en mano porque la profesora decidió no llevarselas (empiecen a prestar atención en cómo la libreta acá -en esta universidad- no vale nada, es importante).
Mi semana ya casi había terminado, me quedaba rendir hoy a la mañana un final para el cual me sentía medianamente preparada (no voy a mentir, ¡estaba cagada hasta las patas!) y listo, podía empezar mis “vacaciones” (esto sería tema para otra entrada).
Obviamente no podía ser todo taaaaan facil, no era caecísticamente posible, ¡no!.
Hoy a la mañana, con mucho esfuerzo salgo de la cama temprano a pesar de que la lluvia me decía que me quede durmiendo. A las 9 llego a la universidad, 9 y pico ya estabamos ahí por rendir. El profesor me dice que en el acta de la mesa le figura que yo debo Gramática Inglesa II (wtf?!), le comento que ya la había rendido y que tenía la nota en la libreta. El profe, con toda la buena voluntad del mundo (no puedo decir nada en su contra), me pide que se la de y va a averiguar en bedelía que onda. Unos 20 minutos después vuelve con la mala noticia de que no puedo rendir porque el acta de la mesa de gramática todavía no está en el sistema. Me quedo mirándolo con cara de WTF, y me cuenta que fue a preguntar, le dijeron lo del acta…pero habían decidido que podían hacerlo manualmente y así habilitarme a rendir. Y acá viene la siguiente cagada de la lista.
Cagada Nº4 (not my bad at all): el secretario académico decidió salir de su oficina en ese momento y decir que no se podía hacer eso, que yo no tendría que rendir para aprender a ser responsable (más otra lista de pelotudeces que no vale la pena mencionar).
A ver…¿responsable?, ¿responsable de qué?…si no entiendo muy mal, el señor dice que es MI culpa que en el sistema no aparezca el acta; no sabía que era empleada de la universidad….
A todo esto me gustaría recordarles lo siguiente: ¡mi libreta esta firmada!; si para la universidad la libreta no tiene ningún valor, dejen de joderme con que la lleve a los finales!!!
No vale la pena contar bien todo lo que pasó después pero la situación tuvo este final: rendí la parte escrita del final y en febrero tengo que ir a rendir el oral (además de presentar una nota para que no me quieran cobrar el examen de nuevo, nota que si no estoy equivocada pasa por las manos de dicho secretario….)
Es probable que edite un poco esta entrada después, pero más o menos, de esto es de lo que me quejo: de la ineptitud de ciertas personas y de la administración pedorra que tiene esta universidad.